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Mc 14,22

Gregorian Masses - misas gregorianas - Messe gregoriane
“Jesús tomó pan, pronunciada la bendición, lo partió, se lo dio y dijo: ‘Este es mi cuerpo’”

anécdotas de los santos

Hacia finales del año 1949, un doctor muy allegado al padre Pío, recibió una carta de una señora cuya hijita se encontraba muy enferma. La niña cuya salud era excelente en un tiempo, ahora estaba reducida a piel y huesos, y parecía que no había medios humanos para salvarla. La niña fue encomendada
por su madre a las oraciones del padre Pío y ella también le imploró su bendición.

Esa misma noche que el doctor que recibió la carta, fue a ver al padre Pío: “Traigo una carta para leérsela padre”, dijo. El padre Pío respondió: “Me la puedes leer en alguna otra ocasión. Ahora no tengo tiempo”.

Pero esa carta no estaba destinada a ser leída en ese momento. A las pocas horas el doctor tenía que salir de San Giovanni Rotondo, para atender asuntos urgentes de su familia. Cuando regresó, encontró la carta en la mesita de la sala de operación. “Pobre señora”, pensó. “Realmente tengo que hablar con el padre Pío esta noche”. De hecho esa misma noche el doctor estuvo en la celda del padre Pío, sentado en su cama. Leyó la conmovedora carta y le preguntó: “¿Qué debo decirle? ¿Cómo le contestaré?”.

– “Fiat”, respondió el padre.

-“¿Qué?

-“Dije: ¡Fiat!”

Déjenme aclararles que la pobre niña estaba al borde de la muerte, cuando la carta fue escrita. El buen doctor sabía que ya había pasado algún tiempo desde que recibió la carta, y quedó bastante perplejo por la respuesta del padre. Tal vez pensó que las oraciones, en ese estado tan avanzado, no tenían ningún provecho. Pero el padre Pío entendió su disgusto y continuó: “Tal vez no sabes que todavía puedo orar por mi bisabuelo para que tenga una buena muerte”.

“Pero él murió hace muchos, muchos años”, respondió el doctor.

“Si, también lo sé”, dijo el padre Pío, “pero aun así, puedo orar para que tenga una buena muerte. Déjame explicarte esto por medio de un ejemplo. Ambos morimos, y afortunadamente por medio de la bondad y misericordia del Dios, estamos obligados a permanecer en el purgatorio por cien años. Durante estos años estos años nadie nos recuerda, nadie dice un Requiem o manda decir una misa por la liberación de nuestras almas. Los cien años pasan. Alguien piensa en el padre Pío que murió hace cien años. Y alguien se acuerda del doctor y le manda decir algunas misas. ¿Qué dirías de esto?”.

El doctor contestó: “Diría que es… ¡Volvió al pasado!”. “¡No!”, respondió el padre.

“No es volver al pasado, como dices. Para Dios el pasado no existe; el futuro tampoco existe. Todo es un eterno presente. ¡Esas oraciones ya han sido tomadas en cuenta, por lo cual te repito, que aún ahora, puedo orar por una muerte feliz de mi bisabuelo!”. La conversación termino aquí, y el doctor regresó a su casa en donde su esposa le mostró una carta que acababa de llegar. Era de la mamá de la niña enferma – la niña de quién hacía poco había hablado con el padre Pío. Le agradecía con palabras conmovedoras, porque su hija había empezado a mejorar.

Cuando la carta le fue mostrada al padre Pío, sonrío y dijo: “¡Fiat!”. ¿Realmente piensas que el Señor necesita tu burocracia? – ¿que alguien tiene que pedir una gracia o favor en un pedazo de papel y llevárselo al padre Pío?, etc.

Esta es una historia que verdaderamente nos ilustra mucho. Hay una moraleja muy importante aquí, y ésta es, que debemos orar siempre por los difuntos, aún por aquellos que han muerto hace muchos años, porque para Dios no hay ni pasado ni futuro, sino que todo es un eterno presente.

¿Por qué rezar por las almas del Purgatorio?

PEDIR UNA MISA GREGORIANA

PEDIR UNA MISA O UNA NOVENA DE MISAS

MISAS GREGORIANAS POR VIVOS O DIFUNTOS

EL VALOR DE UNA MISA

La Santa Misa alegra toda la corte celestial. Alivia a las pobres almas del purgatorio. Atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones y da más gloria a Dios que todos los sufrimientos de los mártires juntos. 

¿QUÉ SON LAS MISAS POR VIVOS O DIFUNTOS?

¿Es posible ofrecer misas gregorianas por nuestros familiares y amigos vivos? 

San Cirilo de Jerusalén, cuando explica la Santa Misa dice que «despúes de suplicar a Dios que envié su Espíritu sobre los dones presentados (el pan y el vino) rogamos a Dios por la paz de todas las Iglesias. Por el buen gobierno del mundo, por las autoridades, por los soldados. Por los amigos, por aquellos que están sujetos a enfermedades, por los que son presa de la aflicción. Y, en general, oramos y ofrecemos esta víctima por todos los que tienen alguna necesidad«. Según estas palabras, queda claro que la Santa Misa es el mejor momento para pedir por nuestros familiares y amigos vivos. Y esto es así porque la Santa Misa tiene un valor infinito a los ojos de Dios, como lo fue el sacrificio de Cristo.

Si quieres pedir una novena de misas o alguna misa por algún amigo o familiar vivo, haz click aquí

Luego sigue: «Recordamos también a todos los que ya durmieron: en primer lugar, los patriarcas, los profetas, los apóstoles, los mártires, para que, por sus preces y su intercesión, Dios acoja nuestra oración». Esto es, rezamos recordando a los santos, para que ellos nos ayuden.

«Después, también por los santos padres y obispos difuntos y, en general, por todos cuya vida transcurrió entre nosotros, creyendo que ello será de la mayor ayuda para aquellos por quienes se reza«.

Por esto es una gran obra de caridad pedir por nuestros queridos difuntos. 

Utilidad de rezar por los difuntos misas

El mismo santo es el que da la utilidad de la oración por los difuntos presentando un ejemplo: «Quiero aclararos esto con un ejemplo, puesto que a muchos les he oído decir: ¿de qué le sirve a un alma salir de este mundo con o sin pecados si después se hace mención de ella en la oración? Supongamos, por ejemplo, que un rey envía al destierro a quienes le han ofendido, pero después sus parientes, afligidos por la pena, le ofrecen una corona: ¿Acaso no se lo agradecerá con una rebaja de los castigos? Del mismo modo, también nosotros presentamos súplicas a Dios por los difuntos, aunque sean pecadores. Y no ofrecemos una corona, sino que ofrecemos a Cristo muerto por nuestros pecados, esperando que  Dios misericordioso se compadezca y sea propicio tanto con ellos como con nosotros«.

Misas gregorianas por vivos o difuntos

San Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor de la Iglesia

Por eso dice San Pedro Julián Eymard: «¡Ah! Si las almas del Purgatorio pudieran volver a este mundo, ¡qué no harían por asistir a una sola Misa! Si pudierais vosotros mismos comprender su excelencia, sus ventajas y sus frutos, ni un solo día querríais pasar sin participar en ella».

Misas gregorianas por vivos o difuntos

En cuanto a rezar misas gregorianas, como tal, es una aplicación de 30 misas por el eterno descanso de un difunto.  

Por otro lado nada impide que se recen cuantas misas se quieran por algún amigo o familiar vivo, o por diversas necesidades. Simplemente no se llaman misas gregorianas, pero tienen el valor infinito que posee cada Santa Misa.

Por eso dice San Pío de Pieltrecina: «Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa Misa».

Si quieres saber más ¿por qué solamente se rezan misas gregorianas por difuntos? puedes hacer click aquí

Si quieres pedir misas gregorianas por algún familiar o amigo difunto haz click aquí

 MISAS POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Dice Santa Catalina  en su tratado sobre el Purgatorio: “La herrumbre del pecado es impedimento (para ver y estar unido a Dios), y el fuego lo va consumiendo. Así es como el alma se va abriendo cada vez más al divino influjo.

Si una cosa que está cubierta, no puede corresponder a la iluminación del sol (no por defecto del sol, que continuamente da su luz, sino por la cobertura que se le opone), eliminada la cobertura, queda la cosa descubierta al sol. Tanto más corresponderá a la irradiación luminosa, cuanto más se haya eliminado la cobertura.

Pues así sucede con la herrumbre del pecado, que es como la cobertura de las almas. En el purgatorio se va consumiendo por el fuego, y cuanto más se consuma, tanto más puede recibir la iluminación del sol verdadero, que es Dios. Y tanto crece el contento, cuanto más falta la herrumbre, y se descubre el alma al divino rayo. Lo uno crece y lo otro disminuye, hasta que se termine el tiempo. Y no es que vaya disminuyendo la pena; lo que disminuye es el tiempo de estar sufriéndola”.  

Esto quiere decir que rezando por las almas que sufren la pena en el purgatorio, podemos abreviar su tiempo de sufrimiento y contribuir a que más pronto pasen a gozar de Dios. Por esto es una gran obra de misericordia rezar misas gregorianas o algunas misas por las almas que sufren en el Purgatorio. 

Rezar por las almas del purgatorio
Santa Catalina de Génova

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